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La altura máxima  de una puerta automática de corredera Stanley es de 3,2m incluido su cabezal. Para esa altura dependiendo del espesor del vidrio se calcula su ancho.

Si en sus medidas estándares son autosoportantes, es decir, no necesita reforzar su vano para instalarla, ejemplo si su marco es de metalcom, solo debe hacer el refuerzo interior del metalcom con madera y lista. Las puertas Stanley consideran  un marco estructural conformado por el cabezal y  pilares de aluminio incluidos en casi todos los modelos.

Y esto representa un ahorro en la instalación, evitando tener que reforzar el vano.

Las medidas máximas estándares  por tipo de puerta son;

  • Corredera de 1 hoja: ancho 3,1m. x altura 2,34m.
  • Corredera de 2 hojas: ancho: 4,3m. x altura 2,34 m.
  • Abatir de 1 hoja: ancho: 1,3m. x altura  2,23m.

Si, Stanley en dichos casos  evaluara la factibilidad técnica de requerimiento a través de nuestra área de ingeniería, y le informara si se puede fabricar o le recomendara las medidas mas seguras para el vano disponible.

Si, esa es una de las características que distingue a las puertas de abatir Stanley, es que son únicas en poder instalarse  centradas en el vano disponible.

Usted puede comprar el automatismo solo, si lo desea, pero la recomendación es que compre la puerta completa de Stanley que es una solución de alto tráfico, que sale de planta ensamblada y testeada.

Si el vano donde se instala la puerta está listo, y el piso terminado, con la alimentación eléctrica al costado de esta, el tiempo promedio de instalación por personal de nuestra red de distribuidores autorizados en Latam  es de aproximadamente  1 día por puerta, sea abatir, corredera simple o doble.

No, las puertas de abatir automáticas  abaten hacia un solo lado, es decir, al interior o al exterior. Y cuentan con un sistema antipánico, en que, si la puerta abre hacia el interior del recinto en caso de una evacuación, las personas pueden empujarlas  hacia el exterior y la puerta excepcionalmente se abatirá hacia el exterior.

Si  se pueden usar en accesos únicos, en que la puerta mantiene un solo sentido de apertura, se recomienda hacia el exterior por temas de evacuación, pero para que las personas que  tratan de ingresar por esa puerta lo puedan hacer, la solución es simple colocar a ambos lados del acceso, sensores de movimiento o activación, que independiente de donde se acerque la persona, harán que la puerta se abra hacia el exterior.  Consulte a nuestra red de  distribuidores en Latam que son especialistas en hacerlo.

Las puertas correderas Stanley tienen un sistema antipánico incorporado, que funciona básicamente al empujar la hoja corredera desde el interior del recinto hacia el exterior, situación en que la puerta se abate  hacia el exterior, permitiendo la evacuación expedita  y libre desde el interior. Este sistema antipánico se conoce como break out.

Si, Stanley tiene diferentes soluciones para automatizar vanos pequeños, que consideran puertas plegables, puertas abatir, puertas telescópicas que maximizan el paso libre para vanos pequeños.

La altura mínima está definida por el paso libre  que se exige de  altura de acuerdo con las normativas de cada país, que  para Stanley se considera 2,1m de paso libre. Se pueden hacer puertas con menor altura de paso libre, pero bajo la responsabilidad del cliente.

Considerando lo anterior, la altura de los cabezales Stanley y las holguras de instalación, la recomendación  son las siguientes:

  • Puertas correderas automáticas:  2,34m.
  • Puertas abatir automáticas  : 2,23m.

Hay distintas opciones que van desde productos con certificación leed de Stanley, en este caso la serie GreenStar,   el uso de puertas en exclusa, es decir, una puerta seguida de otra, a una distancia que permite que a la pasar la  persona la primera puerta, esta misma se cierre, para que se abra la segunda, disminuyendo de esa forma  el intercambio de temperatura entre el interior y el exterior. Adicionalmente se pueden incorporar vidrios o laminas  que son capaces de disminuir la transferencia térmica entre recintos.

Los eléctricos son disponer de un punto eléctrico al costado de la puerta, con un cable eléctrico de un largo de 2 m, y que con una protección térmica mínima de 5Amperes.

Piso y muros, el piso debe estar terminado y nivelado, al igual que los muros para poder instalar la puerta automática.

El automatismo para puertas de abatir Stanley modelo MForce, es capaz de mover hojas de puertas equilibradas de hasta 320 kg, con una limitante de ancho de hoja de 1,2m.

Esto es muy importante, y lo primero que se debe considerar que las puertas automáticas peatonales de Stanley son de alto tráfico, es decir que no tienen limitación de número de aperturas por minuto en horario punta, cosa que si tienen los motores de portones, que tienen un numero de ciclos máximos que pueden efectuar por hora, antes de que se apaguen por  recalentamiento.  Además de los sensores de seguridad que se usan en las puertas automáticas peatonales de Stanley que se rigen por las normas ANSI BHMA, cuyo principal foco es la prevención de accidentes. Hay sensores redundantes de seguridad en el umbral, infrarrojos adicionalmente  celdillas fotoeléctricas.

Se puede automatizar prácticamente cualquier tipo de puerta, sea de madera sólida, con carpintería de aluminio, vidrio solo, metálica.  Solo hay que respetar los pesos máximos con que pueden trabajar nuestros automatismos.

El modelo de ventas de Stanley en que solo se trabaja con distribuidores autorizados y certificados en Latam,  nos permite tener un mejor control de todo el proceso de instalación y postventa de nuestros productos.

La línea Procare es un diseño de puerta que se realizó en Stanley Access Techonologies  concluyo en elementos relevantes que aseguran un suso fácil, seguro, rápido y con la mínima

Probabilidad de un accidente  en condiciones de uso en emergencia. Podemos destacar la quincallería que  no tiene elementos en que pueda enredarse un cable  en el traslado rápido de una camilla con un paciente y su equipamiento, mejora de los sistemas de apertura y cierre  del sistema que permiten abatir las puertas correderas en caso de emergencia, y que posibilitan un funcionamiento más silencios.